Historia

Orígenes

El origen de la construcción de un campus universitario en la zona noroeste de Madrid se remonta al Real Decreto de 17 de mayo de 1927, por el que el Rey Alfonso XIII, creaba la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria. Con ello conmemoraba el 25 aniversario de su llegada al trono y se procuraba solventar el tradicional problema de espacios que la universidad madrileña tenía. La dirección técnica del proyecto recayó sobre el arquitecto Modesto López Otero. Para su ejecución se eligieron los terrenos de La Moncloa, dada la calidad de su suelo y su pertenencia a la Corona, que los cedió para hacer posible el proyecto aprobado.

López Otero, Modesto: Proyecto de Gran Paraninfo y Rectorado, Interior.

Detalle del Gran Paraninfo y Rectorado, y Campus de ciencias y letras, en “Perspectiva ideal de la Ciudad Universitaria de Madrid”. Diciembre de 1928.

Primera etapa (1927-1930)

La primera etapa de todo el proceso en el que se enmarca la historia de la Ciudad Universitaria es paralela a la dictadura de Primo de Rivera, realizándose en estos años no sólo los primeros esbozos para gestionar económicamente el proyecto sino también la construcción de algunos edificios, como el destinado a la Fundación del Amo.

 

De esta primera etapa data igualmente el proyecto de los denominados conjuntos de Ciencias y Grupo Médico, cuyas facultades y escuelas fueron encargadas a diferentes arquitectos en 1928, e incluso el comienzo del último en 1930, con las facultades de Farmacia, Medicina y Odontología, realizadas las dos últimas por Miguel de los Santos y la primera por Agustín Aguirre y Mariano Garrigues. Para la financiación de esta magna empresa se contó con fondos provenientes de un sorteo de la lotería efectuado en su beneficio el 25 de julio de 1928, donaciones de capital por parte del Rey Alfonso XIII, así como aquellas otras aportaciones de particulares, entre las que cabría señalar la del doctor Gregorio del Amo, o la del filántropo nortemericano Archer M. Huntington.

 

Siguiendo el modelo de los campus universitarios norteamericanos, se concibió la Ciudad Universitaria como un todo unitario, estructurado orgánicamente sobre la base de las distintas disciplinas que la definían, así como por aquellas otras que la gestionaban y hacían de la misma una agrupación urbana autónoma. Tres son así los grandes elementos que configuraban el proyecto universitario: los puramente académicos o facultades, que formaban, a su vez, grupos autonómicamente localizados en función de su especialidad, como los científico-médico, el de Bellas Artes; los de gestión político-administrativa y de representación, rectorado, paraninfo, biblioteca, y los elementos residenciales de esparcimiento, residencias para profesores, colegios mayores para el alumnado, pistas deportivas.

 

Dicho plan implicaba una jerarquía en su realización, pues se inició con las obras básicas de urbanización, siendo novedad importante, por lo que se refiere a estas últimas, el sistema establecido para calefacción y agua caliente. Y es que para resolver esta dotación del conjunto y en pro de su independencia, se proyectó una central térmica, donde se concentraba todo el proceso de producción calorífica y que fue encargada en 1932 al arquitecto Manuel Sánchez Arcas y al ingeniero Eduardo Torroja.

Facultad de Medicina. López Otero que delega en Miguel de los Santos, 1930-1935

Segunda etapa (1931-1936)

La segunda etapa de la Ciudad Universitaria coincide con los años de la II República y se constituye como la época más fructífera por lo que se refiere al desarrollo real del plan previsto. De esta época data, la ejecución de la mayoría de los edificios que componen la Ciudad Universitaria. De este modo en 1932 proseguían las obras del conjunto médico, acometiéndose el Hospital Clínico, según planos de Sánchez Arcas y Torroja, y el mismo año comenzaban las obras de la Facultad de Filosofía y Letras, bajo la dirección de Agustín Aguirre. Al año siguiente se iniciaba la ejecución del conjunto de Ciencias, de De los Santos y Torroja, así como la Escuela de Arquitectura, proyectada por Pascual Bravo, y en 1935 el grupo de Residencias de Estudiantes, obra de Luis Lacasa, que se constituye como el último proyecto republicano.

 

En enero de 1933 el gobierno republicano inauguró oficialmente el primer edificio del campus, la Facultad de Filosofía y Letras, que empezó a usarse a partir de ese mismo momento.

El Clínico sería el vértice de la cuña que las tropas franquistas consiguieron ocupar en la Ciudad Universitaria. En la imagen vemos lo que quedó de hospital una vez terminada la guerra, las trincheras que lo rodean son republicanas.  También distinguimos algunos cráteres provocados por las explosiones subterráneas de las minas.

Los milicianos observan el Clínico, detrás el "Campus de Medicina"

Casa de Velázquez, trinchera fachada norte, el suelo cubierto con radiadores

Tercera etapa (La Reconstrucción)

La tercera etapa de la Ciudad Universitaria coincide con la Posguerra, adquiriendo más un matiz de “reconstrucción” de lo existente o de revisión de lo pendiente, que de desarrollo de nuevos proyectos. En 1940 se constituyó una nueva Junta Constructora que presidía Franco y en la que López Otero siguió siendo el director de las obras. Con él se aseguraba la permanencia de las directrices originales de ordenación del sector, si bien se replantearían en consonancia con los requerimientos del nuevo sistema político.

 

En 1943 se inauguraron los edificios que habían sido ya reconstruidos en el campus (la Facultad de Filosofía y Letras y el Pabellón de Gobierno) y se presentó una maqueta que ofrecía los detalles de la reconstrucción que el nuevo régimen político quería. Uno de los edificios que se recuperaban del proyecto original de la Ciudad Universitaria y que se cargaba ahora de peso político es el Paraninfo-Rectorado que aparece en la maqueta pero que nunca llegó a construirse. Su localización coincide con las actuales pistas deportivas situadas al final de la avenida central, en el espacio acotado entre el conjunto de Ciencias y el de Letras. El edificio fue concebido por López Otero “como un templo clásico de líneas modernas” que encerraba un amplio recinto abovedado con pinturas alegóricas a la ciencia española y cuyo frente se desarrollaba “en forma de un atrio porticado de grandes dimensiones, pensado para fiestas y concentraciones estudiantiles”.

 

En 1945 se inauguraron las escuelas de Ingenieros Navales y de Montes, la escuela de Estomatología (hoy facultad de Odontología) y las facultades de Ciencias Físicas y Matemáticas. En ese año se puso la primera piedra del Colegio Mayor San Pablo y se inauguró también la primera línea de tranvías Moncloa-Paraninfo y del club universitario de la zona deportiva. La marcha de las obras se ralentizó después por problemas económicos y a dura penas consiguieron acabarse dos bloques de la residencia de profesores y la escuela de Ingenieros Navales. En 1949 se inauguró la facultad de Medicina, le siguió el Hospital Clínico y se revisaron los proyectos para el Arco de la Victoria y el Colegio Mayor José Antonio. En 1951 se inauguró el Colegio Mayor San Pablo, acabaron las obras del Instituto de Cultura Hispánica y en 1956 se abrió la facultad de Derecho

La Junta de Gobierno de la Ciudad Universitaria siempre se opuso, por razones estéticas, a que circularan tranvías por su recinto; para la Escuela de Filosofía bastaba la línea de autobuses pero según se fueron acabando edificios y, ante la carencia de carburantes, en junio de 1944 se tuvo que construir rápidamente una nueva línea de tranvías. Se inauguró el 8 de enero de 1945, arrancaba de la Plaza de la Moncloa, por un puente cruzaba la Av. de los Reyes Católicos, pasaba por el lado derecho de las avenidas Principal y Complutense hasta el futuro Paraninfo, pasando por las Facultades de Medicina, Farmacia, Ciencias y Filosofía. Allí se estrenarion los primeros PCC -Presidents' Conference Commitee- de la serie 1000; que con los años fue llamado el abuelo, haciendo su último viaje el 20 de agosto de 1967

Viaducto del Aire, con un arco de 36m de luz y 20m de altura, obra de E. Torroja, hoy enterrado

Crecimiento desordenado

A partir de los años sesenta toda la unidad de conjunto se rompió abandonándose la concepción del trabajo colectivo y dispuesto sobre la base de la existencia de un estamento de gestión unitaria, a favor del individualismo, tanto profesional como académico. Cada nuevo edificio pedagógico se planteó como un elemento independiente, desconectando formal y estilisticamente del resto, manteniendo únicamente aquella ligazón necesaria que impusieron las infraestructuras existentes.

 

En estos años, además, se lleva a cabo una masiva cesión de solares para edificios de uso no estrictamente universitario, aunque ligados de alguna manera a la investigación y la docencia, así como una expansión en la construcción de colegios mayores, que alojarían al alumnado con alguna seña de identidad común, tales como sus lugares de origen o las instituciones que los tutelan.

 

La Ciudad Universitaria, como otras tantas zonas privilegiadas de Madrid, habría de servir desde entonces como escaparate de la arquitectura más relevante de la época, pues aquí habrían de dejar su huella algunos de los más brillantes profesionales españoles.

 

Cabe destacar de este periodo las intervenciones de Miguel Fisac en el Centro de Formación del Profesorado Laboral, de José María García de Paredes y Rafael de la Hoz con el Colegio Mayor “Aquinas”, que recibió el Premio Nacional de Arquitectura, de Alfonso D´Escragnolle con la Casa do Brasil, de Javier Carvajal con la Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones junto a García de Paredes y con la Biblioteca de la Facultad de Derecho, de Asís Cabrero con el Colegio Mayor “San Agustín” de Luis Laorga y José López Zanón con la Escuela de Ingenieros de Caminos, de Antonio Fernández-Alba y José Luis Fernández del Amo con la Biblioteca del Instituto de Cultura Hispánica, de Horacio Baliero y Carmen Córdova con el Colegio Mayor Argentino “Nuestra Señora de Luján”, de Fernando Moreno Barberá con la Facultad de Ciencias Biológicas y Geológicas y el conjunto del Ministerio de Educación y Ciencia, de Fernando Higueras y Antonio Miró con el Centro de Restauraciones Artísticas, actual Instituto del Patrimonio Histórico Español, de Alejandro de la Sota con el Colegio Mayor “César Carlos” junto a José Antonio López Candeira con la ampliación del CENIM, de Juan de Haro en el Colegio Mayor “Siao-Sin”, y de Jaime López Asiaín y Ángel Díaz con el Museo Español de Arte Contemporáneo, actual Museo del Traje, entre otras muchas actuaciones.

 

A partir de 1980 se lleva a cabo la redacción de diversos Planes Especiales de Reforma interior, que pretendían establecer un planeamiento urbanístico para la Ciudad Universitaria, limitando su crecimiento desordenado. Se aprueban de forma provisional diversos avances de planeamiento y otros documentos frustrados, que no impidieron el crecimiento continuo de la Ciudad Universitaria.

 

De esta etapa son intervenciones destacadas las de José Santos con la Biblioteca de Humanidades y el Hospital de Animales de José Ignacio Linazasoro con la Biblioteca, y las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales y de Psicología todas ellas de la UNED, o de Juan José Medina con el Gimnasio de Piscinas del Centro de Alto Rendimiento Deportivo, Premio de Arquitectura del Ayuntamiento de Madrid.

 

Los trabajos de planteamiento culminan con la declaración en 1999, por la Comunidad de Madrid, de la Ciudad Universitaria como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico y la aprobación del Plan Especial de la Ciudad Universitaria por parte del Ayuntamiento de Madrid en el 2000.

http://www.campusmoncloa.es/es/campus-moncloa/bienvenida.php#origenes

Parte posterior de Filosofía y Letras en marzo de 1937 con muestras más que evidentes de los destrozos por los bombardeos, casi siempre efectuados por este lado del edificio, encarado al frente de batalla en la Ciudad Universitaria

Filosofía y Letras  tras su reconstrucción casi total en 1943

El último tranvía que cruzó el puente de la Av. de los Reyes Católicos, en su recorrido Moncloa - Paranifo, el 20.8.1967

Ciudad Universitaria . Tranvía que llegaba a la Universidad Complutense 1952

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